4 de septiembre de 2017

Pregón de fiestas 2017


Cantad pregonero, cantad             -          El nieto del tío Ramiro

Sé valiente, sube las escaleras del corral de Ruper y Maritere, acércate a la balaustrada del corredor y comienza un pregón diferente, lleno de emociones.
Recuerda que las fiestas patronales dejaron de celebrarse en noviembre, por San Martín, ya hace más de cien años, en 1890, cuando se trasladaron a agosto para atender mejor a familiares e invitados que acudían desde otros pueblos. Y que el párroco D. Matías, disconforme con el cambio, pidió el traslado a Ruiforco de Torío y abandonó La Mata.
Que las fiestas, como hoy las conocemos, se fraguaron en el verano de 1978, con la elección de una comisión, año en que también se organizó el funcionamiento del teleclub y comenzó nuestro querido boletín de un pueblo que nos une; cuarenta años hace ya.
Y que fuiste, en 1984, uno de los primeros presidentes de la comisión de fiestas y secretario otros dos años, con Sergio de presidente y en esta su casa guardábamos las cosas de la fiesta y los tablones del corro, y prometiste que no volverías a meterte en líos y aquí estás.

Cantad pregonero, cantad.
Recuerda que en los primeros años siempre era el pregonero Fernando Sierra e hizo populares coplillas como ésta, que ahora os invitó a entonar:
Es fenomenal, es fenomenal, vernos todos juntos otro año en el corral.
Al faltar Fernando, el pregón recayó en unas pocas personas que se fueron repitiendo; en los últimos años se está abriendo a otros matenses y deseamos siga esta línea democrática. El que ha sido pregonero una vez, no debería serlo más. Todos y todas tenemos algo que glosar de nuestro pueblín.

Cantad pregonero, cantad.
Es fenomenal, es fenomenal, vernos todos juntos otro año en el corral.
Retrocede y recuerda que La Mata tiene, al menos, mil años de existencia, con documentos escritos del siglo XI que lo atestiguan y perteneció hasta el siglo XIX al Concejo del Valle de Curueño, su centro defensivo fue el castillo de San Salvador de Santa Colomba y el dominio territorial lo ejercía la Casa y Estado de Toral, primero casa de los Guzmanes, desde su palacio de Vegas del Condado.
Y que La Mata se organizaba en concejo abierto de vecinos que se reunían los domingos, a la salida de misa, a son de campana tañida, existían una serie de ordenanzas que organizaban la vida del pueblo y los castigos por incumplirlas se pagaban, la mayoría de las veces, con cántaras de vino que se bebían en el concejo. ¡Eso eran castigos!

Cantad pregonero, cantad.
Es fenomenal, es fenomenal, vernos todos juntos otro año en el corral.
Recuerda que durante siglos, nuestros antepasados mediante un intenso trabajo sacaban lo indispensable para alimentarse, vestirse y disponer de unos pequeños recursos a la hora de su muerte, para destinarlos, en parte, a sufragios por su alma. Que ahora hay que pagar muchos impuestos, pero que entonces ya existían impuestos reales, eclesiásticos y de señorío, todo un entramado, alguno tan peculiar como el Nuncio, que pagaban los herederos, a la muerte de un vasallo, pues dejaba de trabajar para el Señor; cuanto más joven se moría, más tenían que pagar.

Cantad pregonero, cantad.
Es fenomenal, es fenomenal, vernos todos juntos otro año en el corral.
Recuerda a tu familia, que tantas penurias pasaron durante la dichosa guerra civil y después de ella; los abuelos, el tío Ramiro y la tía Delfina, Ramiro fue presidente del pueblo en 1920 y encarcelado en el campo de concentración de San Marcos en 1937; tío Femiano, diez años viviendo enterrado en la corte de las ovejas, y papá, Marcelino, tan niño y tan vilipendiado, se merecen, ochenta años después, este pequeño reconocimiento.

Cantad pregonero, cantad.
Es fenomenal, es fenomenal, vernos todos juntos otro año en el corral.
Recuerda a aquellos que dicen que no eres de La Mata, que sí, que eres asturiano, pero asturiano de la Mata; que desde los nueve meses de edad, todos los veranos de infancia y adolescencia los has pasado aquí, no de vacaciones, sino trabajando junto a tu hermano Carlos; primero acompañando a güelito con las vacas al Soto, delante del carro mientras se cargaba de hierba o de gavillas, con un ramo espantando las moscas para que no se moviese la pareja de vacas; volviendo la hierba con un palo o rastreando; más tarde, pisando la hierba en el carro y en el pajar, dando vueltas en el trillo hasta que la vaca cagaba, ibas medio dormido, no te daba tiempo a poner la pala, se manchaba la trilla y te reñían por no estar atento, …
¿No somos de La Mata? Conocí a Carmen, mi mujer, en La Mata y las parejas de mis hijos Juan y Víctor, María y Sandra, también son de La Mata.

Cantad pregonero, cantad.
Es fenomenal, es fenomenal, vernos todos juntos otro año en el corral.
Recuerda, por último, a tu padre Marcelino, que tantos años se perdió esta velada popular por quedarse en casa durmiendo a sus nietos o a Víctor, tu hijo, que no ha seguido el consejo de su tío Carlos, cuando le decía:
- Guaje, tú cuando trabajes, al firmar el contrato, lo primero que tienes que pedir es la semana de la fiesta de vacaciones.
Y no ha hecho caso y no puede estar aquí, está trabajando esta noche.
Y a aquellos que este año están lejos: Lidia en Australia, Carmen Tarodo en Irlanda, Esteban en Suiza y algún otro que va volando.


¡VIVA LA MATA!

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